martes, 19 de febrero de 2013
Amor al Arte
Al principio ni siquiera me detuve a pensar seriamente en cómo se reflejaría económicamente todo ese esfuerzo y ganas que puse al estudiar Música (guitarra específicamente). No es que me esté quejando, sólo digo que si me hubiese puesto calculador y visionario tal vez quién sabe qué habría terminado estudiando, probablemente alguna ingeniería, siguiendo la corriente de lo que se suponía debía estudiar, más aún teniendo facilidades para los números.Después de varios años de haber terminado mis estudios formales en Música las ganas de seguir aprendiendo van aumentando, la cantidad de información es gigante, necesitaría varias vidas como dijo un profesor para echarle un vistazo a todo lo que hay. El único detalle es que ahora pienso un poco más las cosas, perdí espontaneidad, y eso es bueno y malo. Es bastante lógico por un lado, ya que siendo independiente uno es responsable de cada decisión que toma y no puedo pensar sólo en mí, ya que soy parte de una familia (esposa y dos hijos caninos). El lado bueno es que al tomar las decisiones con la cabeza más fría puedo esperar el momento preciso para hacer las cosas, ya que muchas veces se trata de eso, del momento preciso y no de abandonar los sueños que nos llevarán a la autorrealización. Aún así, en la vida hay que tomar riesgos y no es requisito que todo lo que hagamos nos lleve hasta un lugar predecible y de seguridad, hay que meter la pata un poco también, así que cuándo finalmente decida sobre qué postgrado cursar tendré eso en mente y sabré de qué manera le puedo sacar partido a todo lo aprendido, aunque de seguro la experiencia valdrá la pena por sí misma.
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