miércoles, 14 de noviembre de 2012
De viaje
A comienzos de este año tuve la oportunidad de viajar a Nueva York. Los panoramas giraron desequilibradamente en torno a lo musical: horas hojeando libros de partituras en gigantes librerías especializadas en Música, musicales y conciertos de jazz. Sería injusto no agradecerle a mi esposa Vero por su paciencia. Esa sí que fue una prueba!
Me gustaría profundizar especialmente en lo que fue el concierto de Jazz en el Blue Note, uno de los lugares más importantes dentro de la escena jazzística mundial. La noche que fui estaba Paquito D'Rivera con una agrupación llamada Dizzy Gillespie All Star Big Band, una serie de músicos que continuaron la senda de su maestro, siendo algunos de ellos ex-alumnos directos de él. El show estuvo muy bueno, hartas "tallas" de Paquito entre tema y tema, y muy buena onda en general con el público. El show se hacía dos veces esa noche, a las 8 y a las 10:30. Yo asistí al primero, así que cuándo ya quedaban unos 5 minutos para las 10, tocaron la última canción y con un frío "Good night" se retiraron. No hubo nada de ese clásico "otra!, otra!", ni tampoco eso de que los músicos se van y vuelven a los 2 minutos y tocan un par de temas más. Simplemente se acabó el show, ni un minuto más.Además, tampoco te puedes quedar en el lugar, ya que todo el público se renueva y cuándo vas saliendo te das cuenta que la fila para entrar al segundo show es grande, así que problemas de audiencias no tienen al menos.
Aquí viene la conclusión: todo el cuento de la organización, producción, marketing (había una tienda de recuerdos en el 2do piso muy buena), sonido, puntualidad, está a años luz comparado con lo que se vive acá. Es muy difícil llenar lugares y ni hablar de la puntualidad de los conciertos. Uno sabe que por lo menos va a comenzar con una hora ó más de desfase, lo que finalmente no contribuye a que la gente se motive con asistir, especialmente si se realizan dentro de la semana.
La buena noticia es que musicalmente no hay nada que envidiarles, y no me refiero sólamente a lo del Blue Note, también en cuánto a la calidad vocal de los personajes del musical que vi, o de los músicos ambulantes. Es cierto, que hay cosas que acá no se ven, por motivos culturales más que nada, pero en lo que es calidad, los músicos chilenos no se quedan chicos para nada.Así que mi mensaje va por ahí, son otras cosas las que faltan y ninguna de ellas las veo relacionadas a la formación musical ó a la variedad de propuestas, sino que al desarrollo de la industria cultural, todo lo que es formación de audiencias, acceso y un mejor estándar en lo que respecta a la organización de eventos musicales en general. Ya hablaremos de todo eso. Fin!
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